El exceso de nitrógeno amenaza la agricultura y el medio ambiente

El exceso de nitrógeno amenaza la agricultura y el medio ambiente

El exceso de nitrógeno amenaza la agricultura y el medio ambiente

La creciente dependencia de los fertilizantes nitrogenados para alimentar a una población mundial en expansión plantea hoy un desafío mayor. Aunque estos fertilizantes hayan permitido sostener los rendimientos agrícolas, su uso excesivo degrada los suelos, reduce su fertilidad y amenaza la productividad a largo plazo. La aplicación immoderada de nitrógeno acidifica las tierras, empobrece su riqueza nutritiva y libera elementos tóxicos como el aluminio, perjudiciales para las raíces de las plantas. Los cultivos, inicialmente estimulados por un aporte abundante, acaban sufriendo un desequilibrio: un crecimiento vegetativo demasiado importante en detrimento de la formación de granos, lo que debilita los tallos y aumenta los riesgos de enfermedades o de caídas de las plantas.

Las consecuencias ambientales son igualmente preocupantes. El nitrógeno en exceso se transforma en compuestos nocivos como el óxido nitroso, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono. También contribuye a la contaminación del aire por el amoníaco, que degrada la calidad de la atmósfera y agrava los problemas respiratorios. En el agua, los nitratos procedentes de los fertilizantes se filtran en los acuíferos, volviendo a veces el agua impropia para el consumo y provocando proliferaciones de algas en los cursos de agua, asfixiando la vida acuática. Los óxidos de nitrógeno, por su parte, participan en la formación de lluvias ácidas y de ozono a nivel del suelo, perjudiciales para los ecosistemas y las infraestructuras.

Ante este diagnóstico, surgen soluciones para mejorar la eficiencia del nitrógeno al tiempo que se preservan los suelos. La agricultura de precisión, gracias a herramientas como sensores o drones, permite ajustar los aportes en función de las necesidades reales de los cultivos, limitando así el desperdicio. También ganan terreno prácticas alternativas: el no laboreo, que preserva la estructura del suelo y reduce las emisiones, o los cultivos de cobertura, como el trébol o la alfalfa, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico o de atrapar el que queda en el suelo tras las cosechas. Las enmiendas orgánicas, como el biochar o el compost, mejoran la retención de nutrientes y estimulan la actividad microbiana, creando un círculo virtuoso para la fertilidad de las tierras.

Las innovaciones tecnológicas desempeñan un papel clave. Los fertilizantes de liberación lenta o los nanofertilizantes se dirigen mejor a las necesidades de las plantas, reduciendo las pérdidas y las dosis necesarias. Las políticas públicas, como las subvenciones dirigidas o los impuestos sobre el exceso de nitrógeno, fomentan un uso más razonable. En Europa, países como Dinamarca o Países Bajos han implementado sistemas de contabilidad obligatoria de nutrientes, mientras que en China, la política de las «dos ceros» ha permitido reducir significativamente el uso de fertilizantes sin sacrificar la producción. En India, los mapas de salud de los suelos ayudan a los agricultores a adaptar sus aportes en función de los análisis de sus tierras.

Sin embargo, la adopción de estas prácticas se enfrenta a obstáculos, especialmente en las pequeñas explotaciones. La falta de recursos financieros, el acceso limitado a asesoramiento agronómico y las tradiciones locales frenan los cambios. Para remediarlo, es esencial fortalecer los servicios de asesoramiento agrícola, haciéndolos más accesibles y centrados en las necesidades de los agricultores. Las demostraciones prácticas, las formaciones visuales y las plataformas digitales pueden facilitar la difusión del conocimiento. También es necesaria una colaboración entre los sectores público, privado y asociativo para desarrollar fertilizantes adaptados a los contextos locales y promover una gestión circular de los nutrientes, donde los residuos orgánicos se reciclen en recursos útiles.

El reto es de gran magnitud: conciliar la seguridad alimentaria y la preservación del medio ambiente pasa por una gestión más inteligente del nitrógeno, que combine innovación, formación y cooperación a todas las escalas.


Mentions des sources

Publication citée

DOI : https://doi.org/10.1007/s11368-026-04423-5

Titre : Nitrogen fertilizer use in agroecosystems: current practices, policies and recommendations for efficiency improvement

Revue : Journal of Soils and Sediments

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Md Hafiz All Hosen; Shilpi Das; Georgette Leah Burns; Apurbo Kumar Chaki; Mrinmoy Guha Neogi; Md. Wakilur Rahman; Michael B. Farrar; Mehran Rezaei Rashti; Mahbubur Rahman Khan; Brittany Elliott; Shahla Hosseini Bai

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