Los sistemas alimentarios asiáticos amenazados por el clima y el comercio

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Los sistemas alimentarios asiáticos amenazados por el clima y el comercio

En Asia-Pacífico, la seguridad alimentaria sigue siendo un desafío mayor, con más de 370 millones de personas subalimentadas en 2022, es decir, la mitad del total mundial. Los países de ingresos medios, especialmente en el sur y sudeste de Asia, sufren escasez crónica de producción local, una fuerte dependencia de las importaciones y una mayor vulnerabilidad ante los impactos externos. Los cambios climáticos agravan esta situación al multiplicar las sequías, las inundaciones y las olas de calor, reduciendo así la productividad agrícola. Paralelamente, las crisis económicas, como la inflación en los precios de los alimentos o las perturbaciones comerciales, revelan las fragilidades de las redes alimentarias mundiales.

Un estudio reciente analizó la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios en 23 países de la región entre 2000 y 2023. Los resultados muestran que la intensidad de las sequías y la dependencia de las importaciones de alimentos son los principales factores de riesgo. Su interacción amplifica este riesgo en casi un 40 %, creando un círculo vicioso difícil de romper. Por ejemplo, países como Bangladés o Pakistán ven cómo su vulnerabilidad se agrava de manera duradera tras un impacto climático, debido a su fuerte dependencia de las importaciones.

Las inversiones públicas en la agricultura desempeñan un papel clave para reducir esta vulnerabilidad. Un aumento del 10 % en el gasto agrícola está asociado con una disminución del 4,3 % en la vulnerabilidad en cinco años, con un impacto aún más marcado en los países de ingresos medios. Estas inversiones también mitigan los efectos de las sequías, absorbiendo aproximadamente el 28 % de su impacto negativo. En cambio, una dependencia excesiva de las importaciones aumenta la fragilidad, incluso en las economías más ricas, ya que expone a los países a las fluctuaciones de los precios mundiales y a las inestabilidades monetarias.

Sin un cambio de rumbo, la vulnerabilidad alimentaria en la región podría aumentar un 8,9 % para 2030. Sin embargo, estrategias integradas que combinen inversiones en una agricultura resiliente, una diversificación del comercio y un desarrollo inclusivo podrían reducir esta vulnerabilidad en un 21,6 %. Estas medidas incluyen el aumento de los presupuestos agrícolas, la modernización de las infraestructuras rurales y la protección social dirigida, especialmente a favor de las mujeres. Los países de bajos ingresos obtendrían el mayor beneficio de un aumento del gasto público en agricultura, mientras que las economías más avanzadas deberían optimizar estas inversiones para adaptarse al clima y fortalecer los acuerdos comerciales regionales.

Este enfoque demuestra que la seguridad alimentaria no depende únicamente de la producción local o del comercio internacional, sino de una combinación de ambos. Los países deben, al mismo tiempo, fortalecer su capacidad para producir lo suficiente y diversificar sus fuentes de suministro para limitar los riesgos. Las simulaciones también indican que las inversiones en equidad y acceso a recursos, como las infraestructuras rurales o la protección social, no solo son justas, sino esenciales para construir una resiliencia sistémica.

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Mentions des sources

Publication citée

DOI : https://doi.org/10.1186/s40066-026-00639-3

Titre : Vulnerability of agricultural food systems to climate and economic shocks: a hybrid machine learning and dynamic panel analysis of Asia-Pacific

Revue : Agriculture & Food Security

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Yudi Ferrianta; Nuri Dewi Yanti

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