
¿Están perdiendo los suelos agrícolas masivamente su carbono en solo unos años?
Bajo nuestros pies, los suelos agrícolas albergan reservas colosales de carbono, mucho más importantes que las presentes en la atmósfera o en las plantas. Sin embargo, estos stocks podrían disminuir más rápido de lo que se pensaba. Una parcela cultivada de manera intensiva cerca de París reveló una disminución significativa de carbono en la tierra durante un período de trece años y medio. Este fenómeno plantea preguntas sobre el impacto de las prácticas agrícolas modernas y del cambio climático en la capacidad de los suelos para conservar este carbono esencial.
Los investigadores compararon muestras tomadas entre 2005 y 2019 en un campo donde se suceden trigo, maíz, cebada y colza. Sus observaciones muestran que la capa superficial del suelo, hasta 30 centímetros de profundidad, se ha aligerado notablemente. La densidad del suelo disminuyó más de una quinta parte en los primeros cinco centímetros, pasando de 1,31 a 1,02 gramos por centímetro cúbico. Este aflojamiento de la estructura va acompañado de una pérdida neta de carbono orgánico, es decir, la materia procedente de la descomposición de los vegetales y los organismos vivos.
Este declive se explica en parte por las técnicas de cultivo intensivas que perturban regularmente el suelo. El arado, las cosechas frecuentes y el uso de maquinaria pesada fragmentan la tierra y aceleran la descomposición de la materia orgánica. Paralelamente, el calentamiento del clima favorece la actividad de los microorganismos que transforman el carbono en dióxido de carbono, liberado al aire. Resultado: el suelo pierde poco a poco su riqueza y su capacidad para sostener los cultivos a largo plazo.
Sin embargo, el carbono almacenado en los suelos desempeña un papel clave en la lucha contra el calentamiento global. También mejora la fertilidad de las tierras y su resistencia a la erosión. Iniciativas internacionales alientan, de hecho, a los agricultores a adoptar métodos para aumentar estas reservas, como la reducción del arado o la plantación de cubiertas vegetales entre los cultivos. Pero este estudio muestra que, sin adaptación, los suelos cultivados podrían convertirse en fuentes de carbono en lugar de sumideros.
Los científicos insisten en la necesidad de vigilar regularmente el estado de los suelos a gran escala. Han establecido un protocolo estandarizado para medir estas evoluciones en diferentes ecosistemas europeos. El objetivo es comprender mejor los factores de pérdida e identificar las prácticas capaces de invertir la tendencia. Porque si los suelos siguen empobreciéndose, también podrían verse amenazados los rendimientos agrícolas y la seguridad alimentaria en el futuro.
Mentions des sources
Publication citée
DOI : https://doi.org/10.5194/bg-23-2059-2026
Titre : Carbon soil stock change in an intensive crop field near Paris reveals significant carbon losses over a decade
Revue : Biogeosciences
Éditeur : Copernicus GmbH
Auteurs : Benjamin Loubet; Nicolas P. A. Saby; Bruna Winck; Maryam Gebleh; Pauline Buysse; Jean-Philippe Chenu; Céline Ratié; Claudy Jolivet; Carmen Kalalian; Florent Levavasseur; Jose-Luis Munera-Echeverri; Sébastien Lafont; Denis Loustau; Dario Papale; Giacomo Nicolini; Dominique Arrouays